¡Oh, Dios mío! Inspirada por la idea original, encargué el pastel con muy poca antelación, 12 horas antes de la fecha y hora de entrega. Me estaba preparando mentalmente para posibles problemas o retrasos. Pero ocurrió un milagro: la entrega fue puntual y la persona que lo recibió quedó encantada con el sabor, la presentación y la inesperada sorpresa del pastel. Como remitente, solo puedo alegrarme y agradecer a todos los involucrados. ¡Muchísimas gracias! 💜